No necesitamos reformular los productos ultraprocesados, necesitamos reformular las políticas de salud pública.

¡Buenos días gente!

Han pasado 8 meses desde la última aparición, pero ya toca volver.

¿De qué os voy hablar hoy? Os preguntaréis (o no). Pues hoy vamos a analizar en profundidad, el último documento realizado por parte de nuestro querido Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y la industria:

Plan de colaboración para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas y otras medidas 2017-2020

Partiendo del propio TÍTULO DEL DOCUMENTO, dónde se nombra, “la mejora de la composición de los alimentos y bebidas” ya podemos imaginar que no nos van a hablar precisamente de fruta, verdura, frutos secos o agua. PORQUE POCO HAY QUE MEJORAR EN ESTOS ALIMENTOS. Pero sigamos…

Una vez comenzamos a leer, lo primero con los que nos encontramos, lógicamente, es con una JUSTIFICACIÓN (1) de porque se quieren aplicar estas medidas. Dentro de dicha justificación, la cuál me parecía un trámite bastante fácil de sobrepasar por su parte (unos datos de obesidad por aquí, un poco de la dieta occidental por allá y listo), he podido observar ciertas imprecisiones y/o matizaciones que voy a comentar.

La primera es cuando se habla de Datos de obesidad y sobrepeso y se nombra al estudio ALADINO. Aunque se comenta que dicho informe muestra una reducción estadísticamente significativa del sobrepeso y la obesidad infantil en los últimos años, no se dice absolutamente nada de otros matices, que muy bien comentó mi compañero Luka en su blog Como Cuando Como.

¿Qué hay de la inclusión o no de datos (edades)? ¿Qué tal si cogemos siempre los mismos rangos de edad para medir el sobrepeso y la obesidad?

Un punto importante que puede ser, no se esté teniendo en cuenta en estos estudios que miden el nivel de sobrepeso y obesidad de la población infantil, es el estigma actual de esta situación. Porque, quién me dice a mi que, aquellos/as menores que más sufren de este problema, no son los/as que presentan una mayor tasa de abandono de los centros escolares, o los/las que deciden no acudir el día que iban a pesarlos/as y medirlos/as delante (o no) del resto de la clase. Tal vez estemos infravalorando el problema de base, porque como hacemos en contadas ocasiones, omitimos, nos olvidamos de aquellas personas que sufren de situaciones más desfavorecidas, que casualmente (y causalmente), suelen ser a las que más acontece.

Punto y a parte, un descenso en la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil en 4 años del 3,2%, ¿hasta qué punto es algo que podamos celebrar? Según estos datos, casi la mitad de la población infantil en España seguía sufriendo problemas de sobrepeso y obesidad en 2015 (41,3%). Ahí no es nada.

Pero bueno sigamos, que ésto es solo el principio.

Después de arrojar algunos datos, se habla de la Calidad nutricional de la dieta. A parte de soltar la verborrea habitual sobre calorías, éste es uno de los pocos párrafos que nombra la necesidad de aumentar el consumo de frutas, verduras ¿y fibra? (así, sin más). Prestad atención, porque no veréis que las nombren mucho más.

Seguidamente se habla de las Iniciativas para reducir el consumo de algunos nutrientes. Cuándo hace unos años salió a la luz las iniciativas que se estaban aplicando para reducir el consumo de grasas parcialmente hidrogenadas o TRANS, escribí un post. Todo lo que dije es aplicable a las iniciativas para reducir el consumo de azúcar, sal y grasas saturadas. Si no os apetece leer, os hago micro-resumen con 2 frases.

  1. La gente no come nutrientes, come alimentos, hablemos de ello.
  2. Ultraprocesados con, sin, bajos en… siguen siendo una mala opción.

Sin más.

Por cierto, en esté apartado hay un párrafo que define la imprecisión del documento a la perfección:

“La reformulación o mejora en la composición nutricional de los productos, es una de las intervenciones más eficaces para favorecer un mejor entorno alimentario y opciones más saludables, para alcanzar los objetivos o recomendaciones nutricionales en la dieta y conseguir mejoras en salud pública.

Y para apoyarse en tal afirmación nos invitan a consultar la fuente número 3:

“Food reformulation and nutritional quality of food consumption: an analysis based on households panel data in France.”

¿Nos dice algo dicho estudio acerca de cuáles son las diferentes intervenciones que conocemos para favorecer un mejor entorno alimentario?¿Se nombra en algún momento qué criterios se usan para medir y/o comparar la eficacia de una intervención en este sentido?¿Aparece algún indicio y/o dato que sugiera que dichos cambios vayan a conseguir mejoras en salud pública?

La respuesta es NO. En dicho estudio únicamente se analiza cuál es el impacto de reducir ciertos nutrientes en ciertos ultraprocesados, como patatas fritas y cereales del desayuno, alegando que si se siguen comprando cuando se les reduce un % random (porque no está basado en DATOS), están mejorando la calidad de su dieta y por tanto, su salud. Vamos, están jugando al juego de las pitonisas.

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“Y tu colesterol bajará… y tu salud cardiovascular mejorará… y no tendrás un infarto…”

Sigamos.

No contentos con esto, se marcan un all-in al final del apartado:

“También contribuye decisivamente a reducir las desigualdades en el acceso a una alimentación saludable, ya que al aumentar la oferta de productos alimenticios más saludables para todos los ciudadanos sin discriminación, permitirá al conjunto de la población conformar una dieta más saludable de forma compatible con las recomendaciones.”

Reducir el contenido de un nutriente en un producto ultraprocesado, no reduce las desigualdades en el acceso a una alimentación saludable, básicamente, porque una alimentación saludable no incluye (por lo menos, de forma habitual) este tipo de productos. A ver si dejamos (Ministerio et al.) de reducir el problema a nutrientes y nos centramos en reducir dichas desigualdades sociales, que son la verdadera raíz.

Lo que viene a continuación, aunque también presenta algunos puntos controvertidos, con el fin de agilizar el post e ir a lo que nos interesa, lo voy a comentar muy de pasada:

2. MARCO EUROPEO: Se habla un poco sobre qué medidas de reformulación de productos se están llevando a cabo a nivel europeo.

3. POLÍTICAS DE REFORMULACIÓN EN ESPAÑA: En este apartado, se alude al caso concreto de la península.

4. ESTUDIO SOBRE EL CONTENIDO EN AZÚCARES EN DETERMINADOS GRUPOS DE ALIMENTOS Y BEBIDAS: Se comenta el estudio de referencia, dónde se quiso poner el punto de partida, para dar comienzo a la reducción propuesta.

5. EFECTOS SOBRE LA SALUD Y RECOMENDACIONES ACTUALES DE INGESTA DE AZÚCARES. SITUACIÓN EN LA POBLACIÓN EUROPEA Y ESPAÑOLA: Se describen algunas definiciones de azúcar y se aportan datos acerca de su consumo. DEMASIÉ, ya lo sabéis.

6. PLAN DE COLABORACIÓN PARA LA MEJORA DE LA COMPOSICIÓN DE ALIMENTOS Y BEBIDAS Y OTRAS MEDIDAS 2017-2020: Esto nos interesa, detengámonos a leer.

Lo primero que me llama la atención en este apartado, es que las líneas estratégicas del Plan, se alejan en gran medida de los Objetivos generales propuestos.

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Es decir, no puedes avanzar en la prevención de la obesidad en base a la evidencia científica, facilitar entornos y opciones saludables, disminuir las desigualdades en salud en el acceso a una alimentación saludable o pretender prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil, a base de objetivos centrados en nutrientes y calorías. Así no, joder.

Es que huele el (pretendido) lavado de imagen, por parte de la industria, de lejos. En serio. O eso, o no tenemos ni puta idea de salud pública. Que también puede ser.

Pero esto no es lo peor, ojo. Al fin y al cabo, estamos hablando todo el tiempo de un documento cuyo objetivo principal es proponer la reducción de ciertos nutrientes. Por lo tanto, no podemos esperar milagro más allá de ello. Ahora bien, ¿de qué reducción estamos hablando? Una (o varias) imagen vale más que mil palabras:

1

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3

4

 

Efectivamente, en términos absolutos, estamos hablando de reducciones que van de 0,05 (imagino que será por aquello de la significancia estadística) a 1g (o 2g en el mejor caso) de azúcar, grasas saturadas y/o sal. Todo ello, en nada más y nada menos que 4 años. Y no en todos los productos.

BRAVO. Sólo puedo decir eso. BRAVO.

Luego nos quejábamos del Actimel Kids porque había reducido 1g (de 11,5g a 10,2g) su contenido en azúcar y ahora resulta, que es justamente lo que le pide nuestro Ministerio de Sanidad. No sé qué me da más pena, que la medida salga del Ministerio o que de verdad haya alguien que crea que así va a mejorar algo. En fin, sigamos.

Tras estas tablas enumeran una serie de medidas, que de nuevo, van encaminadas a reducciones del 5, 10, 15… %. Es decir, lo que veíamos en las tablas. Un par de gramos de azúcar menos en un refresco, un gramo y poco menos de grasa saturada en un bollo y unos gramos menos de sal en una sopa de sobre y listo.

Más adelante, haciendo gala del mejor marketing posible, de nuevo utilizan números relativos en forma de %, para hablar del contexto de la restauración social. Ejemplo:

“Aumento de un 100% en la oferta de platos a base de carnes magras frente a otras
carnes, como segundo plato.”

¿Sabéis cuanto es un aumento del 100% en UNO A LA SEMANA? DOS. Deal with it.

Aumento de 0 a 1 día/semana la oferta de pan integral como alternativa al pan
blanco en colegios.”

En serio, esto roza lo cómico (al margen de que el pan sea una necesidad real o no).

Otro punto que se pretende modificar, es el de uso de sofritos durante el cocinado de alimentos. Ahora resulta que comer verdura pochada empeora la calidad de la dieta. Mira tu por donde. Siento disentir (de nuevo) en gran medida. Aquí tenéis un post que escribí en el blog de RTVE de Aitor dónde hablo de esta preparación y las posibilidades que nos ofrece.

En lo que respecta a las medidas enfocadas a los distribuidores automáticos o máquinas de vending, lo único que me parece salvable es lo del agua. El resto, más de lo mismo.

Si seguimos, de nuevo nos encontramos con más y más medidas, encaminadas a reducir nutrientes y calorías. Que si dar preferencia a las bebidas bajas en calorías o sin calorías, que si aportar la información nutricional de lo que se compra, que si sólo podrán dar bebidas azucaradas en los eventos deportivos para menores, en presencia de sus padres y si estos lo permiten (obviously)…

Es cierto que algunas de las medidas que se nombran en el tramo final del documento, pueden estar bien, pero es que he tenido que leer 50 páginas sobre medidas enfocadas en la reducción de ciertos nutrientes en productos de consumo ocasional, para llegar hasta aquí. Lo siento, pero no. Encima al final, de nuevo nos muestran con orgullo, tablas resumen sobre las cantidades a reducir en dichos productos.

En líneas generales y ya para finalizar apuntar que, si estas son las principales medidas que se van a tomar en los próximos años, poco o nada va a cambiar.

Definitivamente, no necesitamos reformular los productos ultraprocesados, necesitamos reformular las políticas de salud pública.

 

[Álex Oncina, Dietista-Nutricionista]

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Frutos secos, más allá de sus calorías.

¡Buenas tardes gente!

Tal y como venía avisando la semana pasada, toca volver a mi querido espacio virtual, toca hablar de los frutos secos…

Pero antes de ir a ello, aquí un par de precedentes que se han ido tratando estas semanas y que tal vez sería interesante que tuvieseis en cuenta:

¿SER O NO SER? ESA ES LA CUESTIÓN… (1,2)

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Una vez hechas las presentaciones, vayamos al grano (o al fruto seco, mejor dicho).
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Dietética Con Patrocinadores, ¿es posible?

¡Muy buenas gente! Hace ya 4 meses que no me pasaba a escribir por estos lares y hoy he decidido volver.

¿El por qué? Porque quiero hablaros sobre lo ocurrido el pasado sábado 1 de Abril:

La I Jornada de Nutrición en Murcia

Cartel ponentes y patrocinadores I Jornada de Nutrición en Murcia

Cartel de la I Jornada de Nutrición en Murcia

Una primera jornada que estuvo cargada de aprendizaje, risas y buen rollo, tal y como podéis ver en el siguiente resumen, cortesía de Pablo Barcina:

 

Ahora bien, aunque esto es un micro-resumen de lo que fue el evento, hoy quiero hablaros de otros aspectos relacionados con el evento que creo, merece la pena rescatar. Otros aspectos que tienen más que ver con el Cómo que con el Cuánto.
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De cuando la nutrición parecía matemáticas, con Marc Casañas.

¡Buenas tardes gente!

Hoy os traigo una blogger-colaboración, con mi compi Marc Casañas. Sé que llevo dos meses sin publicar y esas cosas, pero ha llegado el día de volver al ruedo (again).

¿Qué os vamos a contar en el post? ¿De qué va a ir esto hoy?

Pues hoy os traemos una mini-reflexión sobre los denominados alimentos funcionales.

¿De dónde surgen estos alimentos? Pues como en casi todo, si queremos saberlo, debemos irnos a la base

Cuando lo hacemos nos damos cuenta de que, los alimentos funcionales, no son más que el resultado de una educación reduccionista y centrada en los detalles, los cuales, llevados a la práctica, resultan confusos y poco fieles a la compleja realidad.
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¿Predice la clase social la calidad de la dieta? Infografía.

¡Buenas tardes a todos!

Como véis, le estoy pillando el gusto a esto de publicar 😛 A ver que os cuento hoy…

Hace tiempo que leí una revisión que me pareció sumamente interesante (+ info aquí).

En ella se revisaba, cómo es la alimentación de aquellas personas que tienen un mayor número de recursos (económicos, educativos y otros) a su alcance y aquellas que tienen un menor número.

Leyéndola, me fijé detenidamente en la Tabla 1. En ella se recoge los diferentes grupos de alimentos, señalando cuáles de ellos se ha visto que se consumen en mayor medida, atendiendo al estatus socioeconómico (entendido éste como la suma de: nivel educativo, nivel económico y ocupación. Vamos, lo que os decía antes del número de oportunidades.)

La siguiente infografía que os muestro, pretende ser una adaptación de dicha tabla.

Antes de adentraros en su contenido, os hago unos apuntes sobre la información que en ella aparece:

-Respecto a lo más importante: ¿cuál es el mensaje? Quiero que quede claro:

AQUELLAS PERSONAS CON UN MENOR ESTATUS SOCIOECONÓMICO, PARTEN CON DESVENTAJA A LA HORA DE LLEVAR A CABO UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE.

La infografía es de alimentación, pero no hay que ser un lumbreras para darse cuenta que esto ocurre en todo.
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