De cuando la nutrición parecía matemáticas, con Marc Casañas.

¡Buenas tardes gente!

Hoy os traigo una blogger-colaboración, con mi compi Marc Casañas. Sé que llevo dos meses sin publicar y esas cosas, pero ha llegado el día de volver al ruedo (again).

¿Qué os vamos a contar en el post? ¿De qué va a ir esto hoy?

Pues hoy os traemos una mini-reflexión sobre los denominados alimentos funcionales.

¿De dónde surgen estos alimentos? Pues como en casi todo, si queremos saberlo, debemos irnos a la base

Cuando lo hacemos nos damos cuenta de que, los alimentos funcionales, no son más que el resultado de una educación reduccionista y centrada en los detalles, los cuales, llevados a la práctica, resultan confusos y poco fieles a la compleja realidad.

Cuando nos adentramos en la formación de los profesionales sanitarios en general y del Dietista-Nutricionista en particular, vemos este fallo metodológico de cajón. Clases enfocadas a hablar de cantidades, gramos, porcentajes. Todo es muy numérico. Casi se podría decir que estamos en clase de matemáticas y todavía, dando las primeras restas:

“Si consumimos 2000 Kcal y gastamos 1500 Kcal, lógicamente tenemos un exceso de 500 Kcal que nos hacen engordar.”

Escuchamos palabras como “dieta equilibrada” y cuya respuesta no es otra cosa, que más números: 55% Hidratos de carbono, 30% Grasas y 15% proteínas.

Cuando nos vamos a los diferentes micronutrientes, como vitaminas y minerales, vemos que todo el tiempo trabajamos con números, en este caso, haciendo referencia a las IDR de cada uno de los nutrientes que “deben” aparecer en nuestra dieta en su “justa medida”.

Todo números. Cualquiera diría que se nos olvidó el tema principal: LA ALIMENTACIÓN. La cuál debería estar enfocada a su fin último, LOS ALIMENTOS, como es lógico. Pero no. Se trabaja con números.

Este enfoque numérico es el que ha permitido a la industria sacar al mercado los alimentos funcionales. Estos no son más que la respuesta a una demanda. La demanda de cubrir números. Puesto que nuestra alimentación se compone de eso, números y más números.

Es muy sencillo. Si a lo largo de la alimentación diaria, las personas son instruidas por los profesionales sanitarios para alcanzar ciertas cifras de los diferentes nutrientes y de sus requerimientos energéticos, “pongámoselo fácil”. Vendámosle alimentos enriquecidos. Alimentos los cuales, gracias a la legislación actual, no sólo vamos a contribuir a que cubran esas cifras tan ansiadas, si no que vamos a dotarles de “salud infinita”.

Si gracias a la EFSA, añadiendo vitamina B6, podemos publicitar nuestro producto diciendo que “ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga” o  que “contribuye al metabolismo energético normal”, mejor que mejor.

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¿Normal? Vamos, que no hace una M.

Porque claro, el debate real, el de los alimentos, ese no es el que interesa. Yo quiero tener mis números en regla. Mis Kcal, mis Hidratos de carbono, grasas y proteínas y el resto de nutrientes. ¡AH Y LOS DE MI ANALÍTICA! Esos números también los quiero en regla.

¿De qué sirve saber que la grasa de palma que se utiliza para fabricar la bollería industrial puede resultar un perjuicio para la salud cardiovascular, si luego por añadir avena a unas galletas, se pueden vender con el eslogan “contribuyen a un descenso del colesterol”?

Al fin y al cabo, aquí hemos venido a hablar de cifras, no de efectos.

“Si reduce mi colesterol (ese que me dice la tele que tiene que estar por < de 200), será bueno… además, tiene cereales, los cuales deben ser un 55% de mis Kcal diarias. Vamos, no pueden ser tan malas estas ricas galletas.”

¿Y si cambiamos el enfoque? ¿Y si instruimos a nuestros profesionales para que comiencen a hablar de alimentos, de patrones alimentarios, de qué comer y cuando, más que cuánto? (#stopnutritionism)

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¡Estos sí que son funcionales!

Tal vez siempre tuvimos los mejores “alimentos funcionales con nosotros y no los supimos valorar. Tal vez, si hablamos de alimentos, se vuelva innecesario hablar de nutrientes. Al fin y al cabo, ¿qué mensaje os parece menos confuso y más práctico? ¿de cuál creéis que se podría beneficiar un mayor número de personas? Leed, pensad y contestad.

  1. Debes consumir un 55% de hidratos de carbono, un 30% de grasas y un 15 de proteínas
  1. Debes consumir mayormente alimentos sin procesar o mínimamente procesados y principalmente provenientes de plantas: Frutas, verduras, legumbres, tubérculos, cereales integrales, frutos secos, aguacate, AOVE… Añadiendo fuentes de origen animal de calidad e igualmente sin procesar como: pescados, huevos, marisco y carnes.

¿Ya lo habéis hecho? Vale. Pues que sepáis que estamos instruyendo a nuestros profesionales sanitarios (y al DN) en el primero. Todo ok.

Por lo tanto, ¿qué os parece si probamos a cambiar? Al fin y al cabo, si ésto no funciona, siempre podremos usar el “nutricionismo” a nuestro favor:

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¡Qué desaprovechado está el plátano!

[APUNTE FINAL]: Esta reflexión fue presentada en el último Seminario de Innovación en Atención Primaria organizado en Murcia (SIAP Murcia). Este post, por tanto, no es más que una adaptación de aquel trabajo.

Marc Casañas – Estudiante del Grado de Nutrición Humana y Dietética

Alex Oncina – Dietista Nutricionista

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2 pensamientos en “De cuando la nutrición parecía matemáticas, con Marc Casañas.

  1. Pingback: No desayunes “con omega 3 y oleico”, desayuna (si quieres) omega 3 y oleico – Como Cuando Como

  2. Respecto de la Nutrición y Dietética habría que reflexionar sobre ciertos mitos/axiomas arraigados.
    1.- La Nutrición es una forma de conocimiento tranversal. Me niego en rotundo.
    2. La Dietética es la Nutrición aplicada. Pues tampoco. De forma absoluta.
    3. Existe más de una forma de Nutrición, que no es ” a secas” Nutrición. De nuevo, negación rotunda.
    4.- La Nutrición es la Fisiología y la Bioquímica, y mucho más. Ésta sí que es una gran verdad.
    5.- Y que debe haber Matematización, sí, pero cierta. Porque salvo en los Errores Innatos del Metabolismo y en, general, paras las Enfermedades Raras., ¿qué complicación intelectual tendría la Nutrición y ka Dietética?, salvo si te dedicas a la veterinaria industrial.
    6.- Y, ¿qué es eso de la denominación formal Dietista-Nutricionista? Más bien, Nutricionista – Dietista.
    7.- ¿Quién mejor que el Nutricionista-Dietista para diseñar planes de entrenamiento acordes a la Fisiología del Ejercicio?. Véase cualquier texto de Fisiología del Ejercicio, pura Nutrición, cómo los alimentos se transforman en nutrientes según lss condiciones en qye se desarrolla la Acción Vital…
    Y así podríamos seguir.

    ¿Qué es La Nutrición? ¿ Solo intercambio de masa y energía?

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